XV CONGRESO ALAMES

 

 

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XV Congreso Asociación Latinoamericana de Medicina Social y Salud Colectiva


La Paz-Bolivia


Conferencia Juan Cesar Garcia


Es para mí un honor dirigirme a ustedes, a la vez de agradecer por permitirme ocupar este espacio, de tan alta importancia simbólica para los militantes de la medicina social y comunitaria, y realizar la conferencia que evoca a Juan Cesar García, un connotado pensador y activista que por la trascendencia de su pensamiento político, revolucionó el abordaje del sanitarismo estructural abriendo espacios de discusión, a la vez de provocarlo, mediante el uso de categorías socio sanitarias en un mundo y época en el que la bipolaridad y la Guerra Fría se encontraba en su apogeo, y que los organismos internacionales se mantenían en la estructuración de una corriente sanitaria dócil, burocrática y de la mano de las orientaciones liberales y desarrollistas consolidadas en los años 60, un sanitarismo alejado de la reflexión y discusión que provocaba la Declaración de Alma Ata, del año 1978, que con el lema Salud Para Todos el año 2000, convocaba y convoca a poner en el centro de la discusión y construcción, el derecho a la salud de las poblaciones e induce a revisar los modelos, los abordajes, la interacciones, etc. para alcanzar la meta consensuada y comprometida. El Derecho a la Salud, y una Atención Primaria de la Salud Comprensiva como herramienta privilegiada para caminar en ese sentido -y no como un fin en sí misma-; continúan siendo 40 años después una combinación inspiradora, al punto que pocos imaginan que en el actual contexto internacional una segunda conferencia pudiera mejorarla.
Paradójicamente y tal vez esta es la explicación de una serie de aberraciones y distorsiones posteriores, en el mismo periodo, en los 70, varios países incluyendo el nuestro se encontraban regidos por dictaduras crueles, que se pudiese concebir y que en vez de salud, dejaron como saldo centenares de miles de personas hasta hoy desaparecidos, asesinados y las secuelas que perviven, tanto como pervive la impunidad y protección a los autores en algunos países, evitemos por todos los medios retroceder a ese oscuro pasado.
Esta suerte de contradicciones fueron a su vez un caldo de cultivo para la generación de una nueva corriente de pensamiento sanitario, discrepante del tecnicismo sanitario, burocrático, disciplinado y obediente a la política definida por los Estados Unidos particularmente desde los años 60 década que se impone a través de la llamada Alianza para el Progreso, una estrategia de dominación norteamericana, magistralmente rebatida en la Reunión del Consejo Interamericano Económico y Social realizado en Punta del Este, el año 1961, por el entonces Ministro de Industria de Cuba, Comandante Ernesto Guevara, y hago referencia a su discurso porque en él establece con precisión la falsa dicotomía a la que quería conducir los EEUU y sus tecnócratas, al plantear a los países de la América un plan de acción económico para las Américas, que disfrazado de ayuda ocultaba o encubría la intensión política del hecho técnico económico, que hoy aún es la manera de manejar mediante planes, proyectos, préstamos condicionados o extorsivos y acuerdos por organismos internacionales muy conocidos por nosotros y cuyos resultados los vemos. El Ministro Guevara estableció que la “economía y la política marchan constantemente juntas” y establece que hay técnicos y muchos, que solo hablan de técnica, que no se dan cuenta que por medio se encuentra el destino y los derechos de los pueblos , En nuestro caso afirmamos que no hay política sanitaria que no tenga sustento ideológico, tampoco hay estrategia, plan o acción, que no tenga en su interpretación y sustento un vector económico, técnico, social y por tanto político, de allá porque la medicina social tenga como base sustantiva el derecho a la salud no como un hecho técnico aislado sino como consecuencia del contexto económico, político y social, en que viven las poblaciones, pero aún más de la determinación social y política, en la que la participación social es vital.
El derecho a la salud es el derecho de los pueblos y no de técnicos, de empresas o mecanismos que escudados en un uso tendencioso de la ciencia protegen los negocios, en desmedro de la salud. El derecho a la salud no se reduce a una buena declaración o suma de buenos y bondadosos deseos y voluntades teóricas, es producto de la decisión de los pueblos, en los que ALAMES es apenas un acompañante, es uno más, tal vez del que se esperaría una alta producción conceptual, científica y experiencia profesional, a la vez que una enorme decisión de ser parte de esa población, pertenecer a ella, aprendiendo de ella de manera modesta a la vez que enriqueciendo, este es el reto de los nuevos alamistas, formarse y ejercer, producir y avanzar, avanzando, sabiendo leer el contexto complejo a la vez de retador.
El pensamiento de Juan Cesar García es obligado a ser evocado en particular en esta oportunidad y en esta tierra, en el que la salud de las personas, las familias y las comunidades se entretejen en una suerte de relacionamiento fluido y permanente entre la madre tierra, la naturaleza, el deber y el derecho colectivo, en el camino y construcción de lo que denominamos el socialismo comunitario en Bolivia.
En esa construcción de derechos iniciada con dificultades en el 2006 en Bolivia, por una población sedienta de ser visibilizada logra algo central: que el país se reconozca como un país y territorio con múltiples poblaciones nativas originarias, que a fuerza de los siglos mantenían sus lenguas, culturas, etc, y exigían ser reconocidos con los mismos derechos y deberes que todos, pero sobre todo, sean reconocidos como dueños ancestrales de este espacio territorial, por ello en la Carta Magna se reconoce como un Estado Plurinacional donde todos tienen cabida; en consonancia se logró o lograron incorporar en la carta magna bajo diversos ángulos el derecho a la salud colectiva mediante una política que reconozca el derecho, la comunidad y la diversidad cultural propia de los pueblos originarios de nuestra América, establece la construcción de un Sistema Único de Salud como mecanismo que anule todo tipo de exclusión, inequidad e injusticia.
Con seguridad este Congreso será memorable para nosotros los bolivianos porque forma parte de los importantes acontecimientos en la antesala de la dictación de la Ley del Sistema Único de Salud trabajada en estos 12 años de proceso político popular, en una larga y trabajosa serie de encuentros técnicos y sociales, en los que los movimientos sociales imbuidos de su rol político y mostrando unidad observaron lo que debían hacer, aportaron donde había que aportar; un pueblo decidido no solo a conseguir ejercer sus derechos, sino defenderlos echando por la borda a grupos y corrientes que permanentemente se han dado a la tarea de boicotearlo, entorpecerlo o distorsionarlo.
Trabajar el pensamiento de Juan Cesar García hoy día y acá en Bolivia, es una oportunidad para intentar refrescarlo tomando nota de la temporalidad de las ideas y el dinamismo del desarrollo político, social, científico y tecnológico que nos trae a rastras los acontecimientos locales, continentales y mundiales.
La realización de este XV Congreso de ALAMES en Bolivia, por la particularidad del proceso político, por el origen del mismo, por las fuerzas populares que la soportan y conducen, por su población y por encontrarse en un país como engarzado en la América morena, de indios y negros, de chiriguanos y Tobas, de mapuches y mayas, aztecas y caribes, en fin de los cientos de naciones andinas, amazónicas, caribeñas y tantos otros territorios en todas las latitudes de este girón del mundo sin duda provoca a la medicina social a trabajar a partir de lo más nato de nuestro continente, el Abya Yala, denominación adoptada por todas las poblaciones indígenas originarias de nuestro continente, el Abya Yala que en lengua Kuna significa tierra en plena madurez, tierra de sangre vital, tierra en florecimiento o tierra madura, definiciones que provoca una enorme cantidad de reflexiones que, con la mirada puesta en el derecho de todos, exige de nosotros los alamistas, algo más que una reflexión, una historización o lamento, nos convoca a debatir y proponer desde donde somos, un continente donde perviven poblaciones indígenas que construyen la vida y la salud seguramente de diferente manera que el occidente, y nos convoca a no olvidar que vivimos en un planeta y formamos parte de la naturaleza, y que nos encontramos transitando una época de grandes contrastes, angustias, ventajas y esperanzas.
Conceptos potentes planteados en la Asamblea de las Naciones Unidas, como el respeto a la Madre Tierra, dentro del amplio imaginario de la naturaleza, movió el suelo de todos y continua haciéndolo en ese importante debate que hace a la construcción de los derechos y el desarrollo centrado en los seres humanos, o los seres humanos como parte indivisible de la naturaleza, el ser humano es también parte de la naturaleza capaz de construir a través de acciones que permita el disfrute del desarrollo tecnológico y científico para su propio crecimiento, o destruirse a sí mismo a través de acciones que destruyen en beneficio de algunos.
“La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra”, fue la potente y atinada aseveración del presidente Evo Morales, quien indicaba “para los movimientos sociales el ser humano no podrá vivir sin la madre tierra, pero la madre tierra podrá existir mejor sin el ser humano.”
- Pertenecemos a un continente cuyas poblaciones originarias, después de cientos de años, forzaron caminos de visibilización, y lo lograron en los últimos años, gracias a su ejemplar lucha y determinación por ser reconocidos como personas con los mismos derechos de todos, por el derecho a ser reconocidos junto con su tierra y territorio, del que fueron históricamente dueños, a su cultura y costumbres, a su ser mismo y, como arrastrando con ellos de la mano de negros, cobrizos y mestizos hoy han irrumpido en la arena de la política de nuestros países, de nuestra Bolivia, y reclaman su atención por todos los sectores, incluyendo los de salud, que en una suerte de relación horizontal establezca una construcción jerarquizada dentro los parámetros que hacen a los usos y costumbres de los pueblos. .
Este es un tema pobremente abordado por ALAMES, y a pesar mío en mi propio país, y es que no se trata solamente de saber y conocer la existencia de estas poblaciones, es aceptar su existencia en su integralidad, es construir políticas y tejer relacionamientos en un nivel de igualdad, que desechando conceptos que mimetizan el deseo de seguir dominando (inclusión, comprensión, y otros), se establezcan relaciones en un nivel de igualdad, donde el concepto intercultural deje de ser una categoría teórica, romántica o folklorizada, y se constituya en parte sustancial en la construcción de los derechos sociales, del derecho a la salud colectiva a partir del derecho de la gente, de sus saberes y conoceres, de su ciencia y construcción, es decir coadyuvar a construir una sociedad de iguales haciendo de la interculturalidad una herramienta de emancipación de los pueblos .

En definitiva es necesario trabajar más en torno a la Interculturalidad, una variable política y social una determinante poderosa que impregna el hecho sanitario; quien no entiende, o lo entiende mal atiende mal, quien no lo incorpora en el cotidiano quehacer tampoco incorpora a las culturas, costumbres y saberes. Una política que ignore o si conociendo no incorpora a los otros, a los pueblos con sus conceptos, saberes y conoceres, jamás podrá hacer realidad la salud colectiva ni podrá construir salud porque simplemente ese sistema o política, se mantendrá impermeablemente colonizada y no facilitará de manera alguna el acceso pleno de la población al sistema de salud. Es decir no es suficiente tener una política que reconozca los derechos, e inclusive algo más, a mi juicio fundamental, no es suficiente formar a los profesionales bajo conceptos y prácticas de atención primaria de la salud, si no incorpora en la formación y acción las categorías inherentes a la interculturalidad. Esta observación la hago desde mi país, que inclusive tiene más que una repartición y normas inherentes al reconocimiento de los saberes ancestrales incluyendo la medicina tradicional, pero que poco peso aún tiene en la práctica cotidiana, o si teniéndolo contingentes de médicos que trabajan en el primer nivel nunca o pobremente han establecido un dialogo con los hacedores de la salud, los médicos y médicas tradicionales, porque definitivamente la Interculturalidad no está suficientemente incorporada y menos practicada.
El mundo en el que vivimos
Con sus particularidades los gobiernos populares se caracterizaron por la redistribución de la riqueza a través de la ampliación del acceso a la salud mediante diversas modalidades de políticas de salud, la ampliación del acceso a la educación, la retención y estimulo hasta terminar la secundaria y las posibilidades de acceso a la educación técnica y superior ha llevado a elevar los indicadores de salud, educación, vivienda y servicios básicos, un mejor manejo de la economía a través de las nacionalizaciones y otros procedimientos, lograron sacar de la pobreza a millones de personas, y también generó una clase llamada media con una juventud proveniente de ella, frágil en un sentido a la vez que exigente en la búsqueda de oportunidades de estudio, trabajo, vivienda o dispersión, una clase media formada por jóvenes que estimulados y provocados por una serie de mecanismos tecnológicos accesibles cada vez más a todos, los estimula a través de esos medios al consumo de bienes a través de la construcción de necesidades, incluyendo la construcción de futuros ilusorios; estos son los mecanismos que los movimientos sociales, los procesos y estados no logran controlar, y que cada vez más definen la opinión pública.
Son los jóvenes, los nacidos justamente durante la aplicación del neoliberalismo, que hoy, más presión realizan en la búsqueda de futuro, de respuesta a sus necesidades que, en general se han tornado personales o grupales, y cada vez menos interpretan o confluyen en temas de interés social.
La crisis del capitalismo nuevamente vuelca sus efectos e intenta resolverlos en los países del tercer mundo, a la crisis financiera del segundo decenio del siglo, difícilmente superada por los países llamados del primer mundo se refuerza con la reprimarización de la producción en nuestros países, se suma la apropiación de tierras por la fuerza, frecuentemente permitido o protegido por los estados, la corruptela política y financiera de gobiernos y empresas, genera hambruna de los pueblos con la consecuente migración de grandes grupos de personas que en marcha hacia el norte, a pesar de las amenazas y riesgos de vida, incluyendo la unidad familiar, marchan miles de personas que como ríos incontenibles no dejan de llegar a la frontera del norte, situación que nadie lo haría a no ser que no tenga otra posibilidad de sobrevivir frente al hambre, las amenazas y la muerte.
El tiempo que transitamos difiere en mucho con los anteriores, a la vez que persisten y se refuerzan antiguos retos, que por fuerza parecen ser olvidados, otras emergen con mayor fuerza, las enfermedades no trasmisibles consecuencia de la contaminación, el uso de químicos o el mal uso de antimicrobianos y otros factores, para los que las estrategias epidemiológicas son insuficientes, a ello se suma la ágil internacionalización de los brotes y hechos que la gran empresa aprovecha y precipita. A la internacionalización de los hechos, de los causantes, de los factores que precipitan necesitamos fortalecer también miradas internacionalizadas, que nos permitan influir de manera mas solida y oportuna, anidar en las regiones y subregiones, acompañarlas permanentemente, no en el sentido de aceptar los hechos, sino de acompañar con el análisis, la producción y la crítica.
No quiero dejar pasar la atención al poderoso e importante movimiento que en perspectiva de género se ha logrado visibilizar hechos antes ignorados a fuerza de costumbres, movimientos poderosos que deben llaman nuestra atención, porque además de ser correcto a la vez que lastimosamente es respondido con el aumento de los feminicidios, la violencia abierta o encubierta, a nivel familiar, laboral y social, mostrando los difíciles cambios en las relaciones de poder en nuestras sociedades; a la vez que son mecanismos de lucha que convoca cada vez más a todos e instala temas de debate en la conquista de derechos como los vinculados a las identidades sexuales, el aborto, luchas que siempre deben formar parte de una visión integral más amplia cimentada en la convicción de las estrechas relaciones entre patriarcado y capitalismo,
Para terminar, considero necesario volver a trabajar el tema de la salud como un hecho de política internacional y mecanismo de integración toda vez que los procesos sanitarios han dejado de ser territoriales para ser profundamente
El derecho de los pueblos y la interculturalidad, el derecho de la madre tierra y el cambio climático, la internacionalización del comercio, de los negocios y la integración de los países son a mi juicio los temas que ALAMES debe abordarlos, y otros como las iniciativas feministas por la defensa de sus derechos, incluyendo el aborto como una reivindicación social, retos que a la vez constituyen en una invitación para las actuales y próximas generaciones a tomar el reto en el camino de la construcción del Vivir Bien o el Buen Vivir, no como un paradigma romántico, sino como la construcción de una sociedad justa, donde todos sin desechar los avances de la ciencia tengamos posibilidad de vislumbrar un futuro que contribuya al desarrollo del colectivo, lejos de la explotación, de la destrucción o el odio.
Quiero terminar lamentando la ausencia de un numero grupo de compañeros y compañeras que del Brasil habían comprometido su asistencia a este Congreso, pero que lo hicieron frente al drama que vive hoy el pueblo brasilero y que explica su ausencia, las amenazas que se ciernen sobre el SUS que ha sido siempre una suerte de referencia para nosotros, que como un hermano mayor alimento las propuestas mas progresistas en los países de la región. Nuestra esperanza en la reversión de los resultados de la primera vuelta electoral, a la vez de unir a ellos nuestras voces en un No continental al fascismo en América Latina. No a la judicialización de la Política, Libertad y devolución de sus derechos políticos a Lula Da SIlva y al pueblo Brasilero.
Asi mismo saludo, la llegada al poder de Lopez Obrador que revierte la instalación mediática del "fin de los gobiernos progresistas", en América Latina como si hubieran sido una moda o un mal sueño y permite reafirmar que la lucha por la emancipación y la liberación de nuestros pueblos es paciente y permanente independientemente de los avances y retrocesos coyunturales en favor de quienes nos explotan.

Compañeros,
Que la rebeldía y la lucha por el derecho a la salud con participación social dirijan nuestras reflexiones y decisiones en este XV Congreso, que los Apus y la Pachamama nos acompañen para que al finalizar el mismo hayamos logrado contribuir a crecer en conjunto en el camino del Vivir Bien o el Buen Vivir.

Nila Heredia
ALAME Bolivia, 25 de octubre de 2018

 


 

La inauguración del XV Congreso de medicina Social y Salud Colectiva que contó con la presencia de Evo Morales Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia (minuto 17:00).
Además estuvieron Julio Pedroza representante de la OPS en Bolivia (minuto 0:00) quien reafirmó la importancia de la Atención Primaria en Salud y Rafael González, Coordinador de ALAMES Latinoamérica (minuto 6:20).

En su participación el presidente Evo Morales destacó que la presencia del estado ha venido a cambiar la situación de salud de la nación, el programa “mi agua” ha dotado de agua a todo el país, al respecto la población se le acerca y le agradece, le dice “Agua potable es salud, es vida”, en su vinculo con la salud refiere que el deporte ha sido prioritario y la gente le comenta que “Entregar un campo deportivo es como entregar un hospital”.
Admira a Cuba en el ámbito de la salud y la educación. “Cuando era dirigente los servicios de salud eran privados y algunos médicos nos trataban con desprecio, nos ofendían, “Indios hediondos”, en contraposición en Cuba los doctores le trataron con cariño, con respeto, eso sanaba y destacó que aún se tienen diferencias en cómo dar la atención en el tema de salud.
Denunció la situación en la región y aseveró que en los gobiernos donde está la derecha no hay programas sociales, de salud y educación y no pierde la esperanza de que en algún momento se va a recuperar el poder político en América Latina. Señaló que debemos aprender de los hechos históricos, que deben ayudarnos a no equivocarnos. Llamo a los partidos, socialistas, comunistas y al sector de izquierda a ser antiimperialistas a ser un partido del pueblo. Mencionó que ser un partido de izquierda no solo se identifica por lanzar algún mensaje anticapitalista o antimperialista, esos mensajes cofunden porque cuando gobiernan “Todo está privatizado” usan términos para engañar al pueblo.  
Tenemos una enorme responsabilidad… “No solamente es hablar de Salud Pública Universal, porque es una política, si no nos identificamos en una línea política de izquierda anticapitalista, antimperialista, seguramente no va a ver nunca salud pública, eso es nuestra profunda diferencia. Eso es lo que hay que debatir, al margen de debatir los programas sociales de lo que hay que mejorar, hay que compartir experiencias de los distintos países. Hay que debatir profundamente cómo vamos a seguir llevando esta atención al pueblo Boliviano y al pueblo latinoamericano. 
Contó una experiencia con Fidel en el año 2002 en la que aprendió que “La mejor revolución es salud y educación” y rememoró la solidaridad entre los pueblos.
“Después de ser candidato en el año 2002 me invitaron allá, estaba en la conferencia con Fidel, Fidel empezó a hablar a las 6 de la tarde más o menos en la inauguración de un evento internacional, ¡acabó a la media noche! Yo veía que algunos hermanos sentados, dormían, despertaban, dormían despertaban, pero nunca se iban, claro era un lujo estar ahí y escuchar a Fidel. Después de terminar su intervención me invita a cenar a la media noche, empezamos a hablar, comiendo, hablando, y me empezó a hablar de Salud y Educación, y yoquería escuchar a Fidel, estamos hablando del 2002 ¿a qué hora me hablará de la revolución, cómo se hace la revolución, de dónde se compran las armas para la revolución? Lo estoy escuchando y nada, ya eran las 5 de la mañana y le pregunto finalmente ¿Fidel cómo se hace la revolución, de dónde salen las armas, dónde compro las armas para haber revolución? Y al final me dice: Evo no estamos en esos tiempos ahora la revolución se hace como en Venezuela, con el voto del pueblo, con la conciencia del pueblo. A mi me ha sorprendido desde las 6 de la tarde hasta las 5 de la mañana he esperado para que me hable de la revolución, de dónde se compraban las armas, en vano, toda la noche esperé no había arma y me dijo: La mejor revolución es salud y educación para el pueblo y se me grabó en mi mente, y me comento, me informó los programas que tenía Fidel, porque Fidel conocía casi todo el mundo, tantos médicos están cooperando en áfrica, en tal país en América Latina, tenía los mapas para mostrarme, me sorprendí. Yo sabía que Fidel era abogado, pero al margen de ser abogado era médico Fidel, todo hablaba de salud, salud, salud… Entonces ese legado que nos deja Fidel y otros hermanos, no lo podemos olvidar, ese es nuestro compromiso, el mejor homenaje a los grandes hombres que son parte de las fuerzas libertarias de América con salud, educación, con solidaridad y esa es otra admiración a Fidel me dijo, Evo hay que compartir lo poco que tenemos no la sobra. Yo aprendí ahí desde la comunidad, si quieres recibir algo hay que saber dar. Esa solidaridad de Fidel es impresionante” que se tradujo con la operación Milagro en Venezuela y Bolivia, en este último país han realizado 700 mil operaciones gratuitas. Eso es socialismo, eso es pensar en la vida, en la humanidad.  
"Hermanas y hermanos creo tenemos muchas diferencias con los neoliberales, tenemos muchas diferencias con los partidos de derecha que no invierten en salud y educación, cuando no invierten en salud y educación indirectamente están orientando que salud y educación se privatice, y no quieren y no van a querer es su política, y por tanto los pueblos en especial en Bolivia como los movimientos sociales tenemos la obligación de repasar la historia, el pasado, evaluar el presente para proyectar la esperanza de las futuras generaciones de la vida misma, esa es nuestra responsabilidad". 
"Hermanas, hermanos, muchas gracias por su presencia, esperamos buenos concejos, esperamos que las conclusiones no solamente sean para Bolivia, sino para América Latina, cuando me informaron de ALAMES después de ver su programa que la salud es un derecho humano, compartimos totalmente, entonces es una enorme coincidencia yo personalmente me siento ahora que médicos latinoamericanos dispuestos a servir al pueblo. Porque ser médico es salvar la vida curar la vida, es lo más importante por eso mis respetos y mi admiración, y les deseo ¡mucha suerte y mucho éxito, muchas gracias!". 

Aquí el link con e video completo. 
https://m.youtube.com/watch?v=MGA7CPk1Sl4&feature=youtu.be

Por el derecho a la salud y la vida digna.